Art: Kayaga                                    Diseñadores: jeStudio

 

 

 

 

Estimado internauta:  Quizás la lectura de las diferentes  páginas que conforman la Web de este despacho, si es que ha tenido la amable paciencia de leerlas todas o alguna de ellas, le hayan transmitido cierta frialdad por el tecnicismo de sus términos o expresiones, temas comentados, etc.

 

No es nuestro deseo que se despida de nosotros con tal estado de ánimo, y en prueba de ello, le invitamos a que se recree con la lectura de las poesías que para Ud., nos hemos permitido reproducir, con la seguridad que recuperará con ello, la serenidad de ánimo, sosiego y tranquilidad de espíritu tan necesarios, para seguir y continuar el día a día en esta compleja sociedad que nos ha tocado vivir.

 

Algunos poemas son de autores conocidos, otros anónimos. En este último supuesto, sentimos no poder citar el nombre del autor. Si alguien acreditara su autoría, inmediatamente será puesto su nombre o retirado el poema. 

 

Con nuestros mejores deseos:

 

J. Berenguer

 

 
 

 

ESTUVO ELLA TAN CERCA...

 

Estuvo ella tan cerca, su cuerpo junto al mío,

que entreverle los senos era amarla dos veces.

Iba el río cantando porque el agua del río

el cuerpo de la niña le inventaba los peces.

 

Era tan bello el cuerpo y el cuerpo era tan mío,

que yo supe ser río jugando con sus peces.

Pasa el río gritando, y a la orilla del río

un recuerdo redondo me tortura dos veces.

 

¿Qué se hicieron los senos de la niña en las ondas?

¿Por cuál cauce de sombra naufragó su azucena?

¿Por qué arroyos sus brazos y en qué grutas sus frondas?

 

Vuelve el río llorando sin la niña. Salvaje

fulge el trópico y ríe. -De la niña, en la arena,

quedó sólo la forma de un perfume en su traje-.

 

A. A. Montoya

 

 

EN SECRETO

 

Ven, acércate más, bebe en mi boca

esto que llamas nieve;

verás que con tu aliento se desata,

verás que entre tus labios se enrojecen

los pétalos del ámbar...

Ven, acércate más.

uerde mi carne

con tus manos morenas;

verás qué dulcemente se desmaya

el cactus de mi cuerpo,

y surge tenue de la nieve dura

la misteriosa suavidad del nácar.

 

No sentirás mi carne llamearse

con tersas rosas cárdenas,

pero sabrás que es tibia como un nido

de plumas sonrosadas...

 

Ven, acércate más,

bebe el aliento

que se aleja de mí como una ráfaga;

en vez de fuego sentirás el fresco

despliegue de mis alas....

 

Deja que entre tu pelo se deshojen

mis manos delicadas;

sabré quererte con quietud de arrullo,

sabré dormirte con calor de lágrimas.

 

Nadie en la vida te dará más seda

que la que yo destrenzaré en tu almohada;

tendrá el olor del musgo humedecido

y una sutil irradiación castaña.

 

Ven, acércate más.

Para tu cuerpo

seré una azul ondulación de llama,

y si tu ardor entre mi nieve prende,

y si mi nieve entre tu fuego cuaja,

verás mi cuerpo convertirse en cuna

para que el hijo de tus sueños nazca.

 

L. Victoria

 

 

ENTRE MIS MANOS...

 

Entre mis manos vives

en confusión de nacimiento y corazón herido,

como desvanecerse o contemplar

un alto simulacro de ruinas;

sobre mis dedos mueres,

materia pensativa que se abate

bajo el murmullo de mi tacto,

y eres tristeza en mí,

suave como la forma de la nieve,

como cerrar la puerta

o mirar la inocencia de una pluma.

 

Nacida para mi caricia,

con un perdón que olvida y un comienzo

de éxtasis y aromas,

me acerco hacia tu aliento,

tu oído con mis labios toco y digo

que nuestro amor es agonía,

que escuches mi temor y mi palabra de humo

y que yo, como tú, de noche oigo

cómo se pierde el pensamiento,

confuso entre mi carne y tu recuerdo.

 

Mas retiro mi rostro de tus ojos

porque ya no podré pensar una palabra

que no habite tu nombre,

y porque surges hasta del silencio

como enemiga que desdeña el arma

y de improviso nace entre las sombras,

cuando sin ti yo no sería

sino un olvido abandonado

entre las ruinas de mi pensamiento

 

A. Chumacero

 

 

LA SED

 

Tu beso fue en mis labios

de un dulzor refrescante.

Sensación de agua viva y moras negras

me dio tu boca amante.

 

Cansada me acosté sobre los pastos

con tu brazo tendido, por apoyo.

Y me cayó tu beso entre los labios,

como un fruto maduro de la selva

o un lavado guijarro del arroyo.

 

Tengo sed otra vez, amado mío.

Dame tu beso fresco tal como una

piedrezuela del río.

 

J. de Ibarbourou

 

 

MAITINES

 

Callad, amantes, y ocupad el labio

con el beso. No pronunciéis palabras vanas

mientras se busca vuestro corazón

en otro pecho, jadeante y pobre

como el vuestro,

ya al filo de la aurora.

 

Cuando te poseí por vez primera

tocaban a maitines

en el Convento de las Mercedarias.

La tiniebla del aire estremecieron

repentinos palomos alterados.

Titubeante el alma sonreía,

sin comprender por qué, en torno a tu cintura.

Y luego, hasta la alcoba recién inaugurada,

fueron entrando laúdes y alabanzas

que mi alma repetía con orgullo

suavemente en tu oído.

 

Callad amantes y ocupad

el labio con el beso...

 

A. Gala

 

 

RITUAL SECRETO

 

Amante mío, estoy desnuda, más fresca que el agua azul

para tu noche de amor.

Cada extremo de mi boca,

cada esquina de mis miembros

se apresuran como ágiles peces

hacia tus tibias aguas.

Amante mío, yo deseo la mordedura de tus dientes

y me encamino temblorosa hacia cada uno de tus dedos,

me detengo a mirar tu cuerpo a través de oscura cerradura

e incontenible deseo se posa en mis húmedos senos.

Por ti se escapa la sequedad de mi boca,

mi mirada de brújula perdida en tus rincones,

floto voluptuosa en tus profundas aguas

y me abro como flor nocturna a tu plácida noche.

Mi cuerpo, fiesta fértil y lasciva.

Paséeme solitaria, desnuda ante tu noche,

siémbrame semillas olorosas a sal.

Mírame desnuda

con la hermosa sospecha

que mi vientre será fértil a tu salada lluvia.

Mi caverna, tibia y silenciosa, guarida perfecta

de tu solitario cuerpo,

Mi boca es suave entre tus dientes,

mi lengua, pájaro que anida en tu boca.

Por mi carne fluye sudor de hierro

y me prendo

como alga marina a tu confuso mar.

Soy la obra inconclusa

con infinitas posibilidades para un final.

Me entrego fácil a tus brazos,

con el misterioso encanto de un ritual.

 

O. Lozano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Área Administrativo

Área Civil

Área Extranjería

Área Inmobiliario

Área Mercantil

Área Penal

Centros Oficiales

Colegios Abogados

La Marina Baixa

Madrid

Monumentos

Opiniones

Organismos Jurídicos

Poesía

Prensa

Presupuestos

Procuradores

Universidades

Valencia

Violencia de Género

Página Principal

E-Mail

Diseñadores Web

E-Mail Diseñadores

Página extraordinaria dedicada a la Radioafición

Página extraordinaria dedicada a Toledo