Estimado internauta:  Quizás la lectura de las diferentes  páginas que conforman la Web de este despacho, si es que ha tenido la amable paciencia de leerlas todas o alguna de ellas, le hayan transmitido cierta frialdad por el tecnicismo de sus términos o expresiones, temas comentados, etc.

 

No es nuestro deseo que se despida de nosotros con tal estado de ánimo, y en prueba de ello, le invitamos a que se recree con la lectura de las poesías que para Ud., nos hemos permitido reproducir, con la seguridad que recuperará con ello, la serenidad de ánimo, sosiego y tranquilidad de espíritu tan necesarios, para seguir y continuar el día a día en esta compleja sociedad que nos ha tocado vivir.

 

Algunos poemas son de autores conocidos, otros anónimos. En este último supuesto, sentimos no poder citar el nombre del autor. Si alguien acreditara su autoría, inmediatamente será puesto su nombre o retirado el poema. 

 

Con nuestros mejores deseos:

 

J. Berenguer

 

 

 

 

HELENA O LA OTRA CARA DEL SILENCIO

 

Sentada ante la rueca

Helena piensa en Paris.

Sus hijos crecen

y Menelao dormita entre las mantas

en un rincón desde donde la mira a veces.

Ella hilando la rueca

está pensando en Paris

la hermosura y el pánico

y tal vez una lágrima o un pálpito

mientras el hilo corre entre sus dedos

y Menelao dormita

y sus hijos persiguen mariposas

y Paris es un sueño que el tiempo le devuelve detenido

engalanado vencedor de nada

en esta dulce tarde en que Helena está hilando su recuerdo

con una limpia lágrima o un pálpito.

 

O. Alonso

 

 

 

 

VUELO DEL CORAZÓN...

 

Vuelo del corazón que se ha abatido

de tan alto volar sobre tu seno.

Vuelo del corazón que en campo ajeno

cayó ayer al azar de lo perdido.

 

Unos ojos de cielo descendido,

y un seno en nube hacia ese azul, y lleno

de aquel mirar el seno, y sobre el seno

el amor en dos nubes repartido.

 

Nada más fue este amor. Mi campo cierra

hoy un límite exacto, y el desvelo

de un otro amor por mis dominios yerra.

 

Nada más fue este amor que el sólo vuelo

de haber soñado que la oscura tierra

pudiera ser la nube y ser el cielo.

 

A. A. Montoya

 

 

 

 

ÁSPERA TEXTURA DEL VIENTO

 

Nacida de la selva me tomaste

arisca yegua para estribos y albardas.

 

Durante muchas noches

nada se oyó

sino el chasquido del látigo

el rumor del forcejeo

las maldiciones

y el roce de los cuerpos

midiéndose la fuerza en el espacio.

 

Cabalgamos por días sin parar

desbocados corceles del amor

dando y quitando,

riendo y llorando

-el tiempo de la doma

el celo de los tigres-

 

No pudimos con la áspera textura de los vientos.

Nos rendimos ante el cansancio

a pocos metros de la pradera

donde hubiéramos realizado

todos nuestros encendidos sueños.

 

G. Belli

 

 

 

 

ESPEJO DEL CUERPO DEL AMANTE

 

Cada día, el cuerpo del amante

se disuelve en el aire,

se convierte en perfume,

gira, convoca a todos los perfumes

a que se reúnan en su lecho,

cubre sus sueños,

se evapora como incienso,

vuelve como incienso.

Sus primeros poemas son sufrimiento

de niño perdido en el torbellino de los puentes,

sin saber mantenerse en el agua

ni cruzarla.

 

A. A. Said

 

 

 

 

ÁBRETE SEXO

 

Ábrete sexo

como una flor que accede,

descorre las aldabas de tu ermita,

deja escapar

al nadador transido,

desiste, no retengas

sus frágiles cabriolas,

ábrete con arrojo,

como un balcón que emerge

y ostenta sobre el aire sus geranios.

Desenfunda,

oh poza de penumbra, tu misterio.

No detengas su viaje al navegante.

No importa que su adiós

te hiera como cierzo,

como rayo de hielo que en la pelvis

aloja sus astillas.

Ábrete sexo,

hazte cascada,

olvida tu tristeza.

Deja partir al niño

que vive en tu entresueño.

Abre gallardamente

tus cálidas compuertas

a este copo de mieles,

a este animal que tiembla

como un jirón de viento,

a este fruto rugoso

que va a hundirse en la luz con arrebato,

a buscar como un ciervo con los ojos cerrados

los pezones del aire, los dos senos del día

 

A. Istarú

 

 

 

 

YO SOY EL AMOR, EL AMANTE Y EL AMADO

 

Libertaria manzana fruta de la vida

te siento dulce y suave en el suspiro:

eres azul ensueño de las rotundas esferas

que armoniza la poesía con camelias sensuales.

 

Yo quisiera que forjáramos juntos

un lecho de amapolas y violetas

edificando nuestro tiempo en las miradas

que descubren la mujer que hay en Galicia.

 

Pétalo cada poro eres amapola

de rojas mejillas y suave aroma

a manzanas camoesas. Subversivo rubor

nace de la sangre que nutre tu mar en cabellera

como surge el alecrín en la noche cerrada.

 

Mujer alegre flor de tojo eres violeta

que quiere crecer libre por los campos

cual retozan los bucles en el pubis y en la frente.

Tú tiñes de color lila mis anhelos

llovidos en común patria nublada.

 

De tu nación de niebla que comparto

me quedó esta hondura verde y húmeda

me quedó este silencio estas palabras

que hoy te dirijo desde la bruma.

 

Hay palabras en esta lengua que acarician

como tus ojos de almendra y de vieira

palabras fluviales para un cuerpo de gacela

cubierto de una piel de olas señeras:

Galicia habla en nosotros como la ternura.

 

Siento agitarse en ti fruta marina

la simiente de la vida en la naturaleza

y soy el pensamiento cuando amo

y soy el sentimiento cuando escribo

y soy el amor el amante y el amado.

 

C. Fodriguez Fer

 

 

 

 

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