|
Estimado
internauta: Quizás la lectura de las diferentes páginas que conforman la
Web de este despacho, si es que ha tenido la amable paciencia de leerlas
todas o alguna de ellas, le hayan transmitido cierta frialdad por el
tecnicismo de sus términos o expresiones, temas comentados, etc.
No es nuestro deseo que se
despida de nosotros con tal estado de ánimo, y en prueba de ello, le
invitamos a que se recree con la lectura de las poesías que para Ud., nos
hemos permitido reproducir, con la seguridad que recuperará con ello, la
serenidad de ánimo, sosiego y tranquilidad de espíritu tan necesarios, para
seguir y continuar el día a día en esta compleja sociedad que nos ha tocado
vivir.
Algunos poemas son de autores
conocidos, otros anónimos. En este último supuesto, sentimos no poder citar
el nombre del autor. Si alguien acreditara su autoría, inmediatamente será
puesto su nombre o retirado el poema.
Con nuestros mejores deseos:
J. Berenguer
|
|
EN EL COMIENZO
Eres el comienzo, la luz
y la esperanza.
Antes de ti era la nada
y no habían nacido las
palomas.
Qué angustioso vacío el
vivir sin saberte,
aunque mis ojos
adivinaran tu mirada
lánguida
y fueran construyendo
mis manos tu presencia,
inventando mis sueños
piel, risa y esencia de
tus besos.
Sin ti andaba yo al
garete, en un mar de
borrasca,
cuán alejado de todo
puerto conocido.
Y el mar también era la
nada.
Tendrías que llegar a
darle un día
el verdor de tus ojos,
la sal de tus pupilas,
un hontanar de lágrimas,
y la suave madrépora que
crece entre tus labios.
Sin ti mi voz no tenía
forma y su eco faltaba,
era el lloro de un niño
que se pierde.
Tú le entregaste acento
y le fijaste rumbo.
Y entonces pude cantarte
toda, con la voz que me
diste.
Antes de ti, la nada, la
pegajosa angustia, la
voz muda.
Mas hoy comienza a
respirar mi mundo,
nutrido con tu luz,
fincado en la esperanza.
L. Zalamea

AUNQUE TU NOMBRE ES
TIERNO COMO UN BESO...
Aunque tu nombre es
tierno como un beso
y trasciende como óleo
derramado,
y tu recuerdo es dulce y
deseado,
rica fiesta al sentido y
embeleso;
y es gloria y luz, Amor,
llevarlo impreso
como un sello en el alma
dibujado,
no basta al corazón
enamorado
para alcanzar la vida
todo eso.
Ya sólo, Amor, perdido
en tus abrazos,
cabe tu pecho detendrá
su empeño:
no aflojará las redes y
los lazos,
verá la paz ni gozará
del sueño,
hasta que tenga paz
entre tus brazos
y duerma en el regazo de
su Dueño.
C.Urquiza

NO ES QUE MUERA DE
AMOR....
No es que muera de amor,
muero de ti.
Muero de ti, amor, de
amor de ti,
de urgencia mía de mi
piel de ti,
de mi alma, de ti y de
mi boca
y del insoportable que
yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi,
muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo
morimos.
Morimos en mi cuarto en
que estoy solo,
en mi cama en que
faltas,
en la calle donde mi
brazo va vacío,
en el cine y los
parques, los tranvías,
los lugares donde mi
hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo
mismo.
Morimos en el sitio que
le he prestado al aire
para que estés fuera de
mí,
y en el lugar en que el
aire se acaba
cuando te echo mi piel
encima
y nos conocemos en
nosotros,
separados del mundo,
dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo
ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora,
separados,
del uno al otro,
diariamente,
cayéndonos en múltiples
estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que
nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero
en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos
y vivos,
en tu carne sin fin,
muero de máscaras,
de triángulos oscuros e
incesantes.
Muero de mi cuerpo y de
tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor,
muero, morimos.
En el pozo de amor a
todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero
decir, te llamo,
te llaman los que nacen,
los que vienen
de atrás, de ti, los que
a ti llegan.
Nos morimos, amor, y
nada hacemos
sino morirnos más, hora
tras hora,
y escribirnos y
hablarnos y morirnos.
J. Sabines

TÚ DUERMES, YA LO
SÉ...
Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés
lejos,
que no escuche
tu cadencia en la
sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu
cabeza,
tus sienes y tus
hombros.
Yo estoy velando,
siempre.
No importa que no pueda
acurrucarme
para que tú me envuelvas
sin saberlo,
para que tú me abraces
sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y
digo simplemente
palabras que no
escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando
duermes.
J. Prilutzky

QUIÉN PUDIERA
MORDERTE LENTAMENTE.....
Quién pudiera morderte
lentamente
como a una fruta amarga
en la corteza.
Quién pudiera dormir en
tu aspereza
como el día en la sierra
del poniente.
Quién pudiera rendir la
hastiada frente
contra el duro confín de
tu belleza,
y arrostrar sonriendo la
tristeza,
rota la paz y el paso
indiferente.
Quién pudiera, mi amor,
la alborotada
resistencia del alma
distraída
conducir a tu parva
apaciguada.
Quién pudiera ostentar,
como una brida,
el arco iris sin par de
tu mirada
desde tu luz a mi negror
caída.
A. Gala

ESTOY ENFERMA DE TI...
Estoy enferma de ti,
maltrecha adolorida.
Otros brazos me buscan
y no puedo abrazarlos.
Me besan y no puedo
responder con mis
labios.
Ando desintegrada,
dispersa por el mundo.
Y solo hay un momento
en que me encuentro:
Cuando los dos
jugamos a ser uno.
Cuando te siento
indefenso
en mis brazos,
y pierdes la conciencia
de que nos separamos.
R. Durán
|